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	<title>Eyes of Jewels &#187; Cassandra</title>
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	<description>Webcomic de Vampiros en Español</description>
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		<title>En brazos de la noche</title>
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		<pubDate>Wed, 30 May 2007 10:08:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Ambrosio]]></category>
		<category><![CDATA[Cassandra]]></category>
		<category><![CDATA[Jade]]></category>

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		<description><![CDATA[Escrita para un concurso en DeviantArt en Marzo de este año (2007)&#8230; quedé segunda ^^ Jade vuelve a la carga En brazos de la noche «La noche eterna cae sin remedio… Se apagan mis sombrías esperanzas…» Con un delicado movimiento de su mano, el grito de aquel ser se ahogó en las tinieblas. Las sombras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Escrita para un concurso en DeviantArt en Marzo de este año (2007)&#8230; quedé segunda ^^ Jade vuelve a la carga <img src='http://eoj.monicang.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<p style="text-align: justify"><span id="more-501"></span></p>
<h2 style="text-align: justify">En brazos de la noche</h2>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify"><span style="color: #800000"><em>«La noche eterna cae sin remedio…</em><br />
<em>Se apagan mis sombrías esperanzas…»</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify"><span style="color: #800000"><em><br />
</em></span>
</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">Con un delicado movimiento de su mano, el grito de aquel ser se ahogó en las tinieblas. Las sombras lo rodearon, lo asieron con tanta fuerza que sintió sus huesos romperse con su abrazo. No podía escapar.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">Intentó moverse, alargar un brazo hacia esa figura que se encontraba unos metros más atrás sonriendo, sus ojos verdes reluciendo en la oscuridad con un matiz perverso.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">—¿Qué tal te encuentras? —le habló desde la oscuridad—. Ya sabes lo que te espera, no puedo dejarte marchar.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">No podía más, era inútil. Se dejó caer, perdido el conocimiento.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">La figura sonriente se acercó entonces y aflojó las insustanciales ataduras, con una caricia de la mano.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">—Otro menos… —se dijo mientras sacaba su espada plateada adornada con filigranas y la apoyaba en su cuello—. Es una pena, pero es hacerlo o morir yo. Dulces sueños…</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">Faltaba poco para el alba, así que salió del oscuro callejón, ondeando su largo cabello a su espalda, dejando atrás aquel cadáver.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify"><span style="color: #800000"><em>«Vida eterna a costa de la sangre…<br />
La oscuridad me rodea…»</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify"><span style="color: #800000"><em><br />
</em></span>
</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">—Señora… ¿Señora? —la voz del ghoul la sacó de su ensimismamiento.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">—Oh, a veces llegas a ser realmente pesado, ¿qué quieres ahora? —le espetó la vampira, que estaba sentada en el sillón forrado de terciopelo granate leyendo uno de los libros de su biblioteca.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">—Una carta… —logró decir con miedo el anciano tendiéndole una bandejita plateada.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">—¿Otra? –preguntó arqueando una ceja—. Tendré que tomarme más en serio la protección de esta casa… a ver, dame eso.<br />
La carta estaba escrita con tinta color sepia, con una estilizada caligrafía levemente inclinada hacia la derecha.
</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify">“Querida Jackie, me alegro de que estés bien —¿Jackie? Ese mote horrible… así sólo podía llamarla una persona…—. Me he enterado de que pasaste por Italia y ni siquiera pasaste a saludar, me parece de muy, muy mala educación por tu parte, bonita. Las cosas por aquí siguen como siempre, me he comprando un barco nuevo, le estoy cogiendo el gusto a esto de los navíos con motor… —la vampira siguió leyendo, pasando sus verdes ojos levemente por encima de aquellas superficiales palabras. Aquella carta no había llegado por gusto, si “ella” se la había mandado sería por y para algo.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">»Las noches por Sicilia siguen igual de hermosas, igual de tenebrosas. Las encuentro fascinadoras… —«sí, es ella, se dijo cansada, sin duda…»—. Creo que te pierdes mucho quedándote ahí en España; todo es mucho más peligroso para ti entre ese saco de chusma sangrienta que se mueve por ahí.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">»Mi chiquilla… parece que fue ayer cuando te encontré sin rumbo fijo en ese callejón sin salida… Ven conmigo, tengo un trabajo muy curioso para ti… ¿Qué te parecería tener una primera edición de ese libro de las<em> Rimas </em>que tanto te gusta?</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">»Espero tu respuesta, <em>Ojos de Jade</em>.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">»Cassandra”</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Mmm… todo esto sólo para hacerme ira para allá… podía haberme llamado al móvil —se dijo sonriendo—. A Cassandra siempre le ha gustado ser una odiosa pedante chapada a la antigua…</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Se levantó del sillón y apagó las luces de la estancia con un leve chasquido de sus blancos dedos.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Prepara el coche —le dijo a su sirviente.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Cuál de ellos, señora? —le preguntó amablemente.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—El más discreto… salimos al aeropuerto. Tenlo todo listo para cuando baje —terminó de instruir al ghoul antes de desaparecer escaleras arriba de la mansión.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Su habitación, la más grande de la casa, estaba entera pintada de un color oscuro imposible de definir, pues la iluminación estaba casi siempre atenuada. Al entrar giró levemente el regulador de luz, con lo que las sombras se apartaron, dándole más claridad al cuarto.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">«¿Por qué ahora, Cassandra? —se decía mientras andaba casi arrastrando los pies por el suelo enmoquetado — ¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Acaso no serví a tu propósito hace más de 150 años?»</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Se dirigió hacia el pequeño cuarto contiguo, un enorme vestidor, y arrojó a la cama su “ropa de caza” como a ella le gustaba llamarla. Adoraba los vestidos, eso era cierto, pero siempre le era más cómodo llevar unos buenos vaqueros cuando viajaba a un lugar desconocido. Sonrió cuando vio que toda la ropa era casi negra. Excepto los pantalones de un oscuro color violáceo todo era color azabache, y eso a <em>Cassie</em> le desagradaba. Ella, que tenía más de 2000 años se reía de tal color: “El negro es el color de los chapuceros —decía constantemente—, es el color de los que piensan que cometerán algún fallo en la tarea y que eso les disimulará la mancha. Si te atreves a ir de caza de blanco y volver sin mácula es que eres un maestro.”</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><em>Jade</em> no se creía una maestra, que no lo era, pero tampoco una chapucera, y llegaba a tener ganas de acabar con ella cuando se daba tantos aires de grandeza. Le gustaba ese color, era un color serio, regio quizás, elegante. Le fascinaba su simbología. Sin embargo el blanco… no, ella no era inocente, no tenía paz interior, no desde que se convirtió en lo que era ahora.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Contra Cassandra no podía hacer nada; le debía mucho, pues le había enseñado todo lo que sabía cuando su sire la abandonó, y era una de las pocas que la apoyaba desde las sombras. Además, en cierto modo sí que se merecía esos aires. «Al fin y al cabo, yo no soy más que una niña recién nacida comparada con ella»</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em>.</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em>«Vivo en un mundo de tinieblas…</em><br />
<em>Las sombras son parte de mí…»</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em><br />
</em></span>
</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Hacía años que no pasaba por Sicilia; la última vez que visitó Italia no salió de la <em>caña de la bota, </em>cuando fue a Roma por asuntos de trabajo. Estar perdida en una isla era lo que más le gustaba a esa vieja de <em>Cassie</em>. Descendía, según ella, de un sacerdote griego que se estableció allí en tiempos de Arquímedes, y tras estar largos años haciendo su fortuna y navegando por los mares decidió quedarse en una de sus grandes mansiones, acostumbrada a las modernas comodidades.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><em>«Pero eso no le quita la costumbre de mandar cartas… »</em>, se dijo Jade.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Jackie has llegado, por fin —pronunció suavemente en perfecto español una voz a su espalda. Jade se volvió y contempló a la hermosa mujer de cabello dorado y ojos color amatista que le había hablado. Vestía de un pálido color lila y a su lado se encontraba un hombre un poco más alto que ella, rubio y de ojos claros, vestido con un estropeado abrigo marrón—: Te presento a Greg —indicó con un suave movimiento de su muñeca—. Ten cuidado con él, es demasiado serio para mi gusto…</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade hizo una leve inclinación de cabeza y luego increpó a su mentora:</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Por qué me has hecho venir hasta aquí?</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Te dije que tenía un trabajito para ti, mi niña —respondió con suavidad.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify"><span style="color: #800000"><em>.</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify"><span style="color: #800000"><em>«Soy parte de las sombras…</em><br />
<em>La oscuridad se hace aún más densa…»</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-indent: 15pt;text-align: justify"><span style="color: #800000"><em><br />
</em></span>
</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Tenía riquezas, casas preciosas, una vida social mínima y una seguridad… aceptable. ¿Para qué quería más? Y sin embargo ahí estaba, aguardando en la esquina de aquel enorme edificio con ese perro sucio llamado Greg por un capricho de Cassandra. ¿Hasta cuando tenía que hacer caso a lo que ella le mandase? Su vínculo no era tan fuerte con ella ahora como lo había sido antes. Además, le traía sin cuidado todo aquello que hiciese.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Hay una entrada por detrás… —rompió el silencio Greg, mirándola con sus ojos claros desapasionadamente—, vigilada por una cámara de seguridad. Ahí es donde entras tú.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Qué te lleva a hacer esto? —le preguntó Jade sin moverse del sitio—. ¿Qué te une con ella?</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Interés… solamente… el Príncipe le encargó a Cassandra hacerse con <em>eso</em> y lo tiene que conseguir, por supuesto. Deja aquí tus armas, no deben verte con esa espada. No mates. Eso no nos conviene. Si te ven, altérales la memoria. El problema será suyo, no tuyo.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Dime, ¿por qué lo quieren?</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Haces demasiadas preguntas <em>Jackie</em>, no sé por qué Cassandra te tiene en tan alta estima.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Sólo quiero saber por qué estoy haciendo esto.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Si ella no te lo ha dicho no soy quien para decírtelo a ti.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Le hizo una señal con la mano para que ella avanzara. La hermosa criatura de la noche miró hacia el cielo; las estrellas titilaban levemente tras la burbuja creada por la contaminación lumínica. Tras suspirar de cansancio y calcular los lugares cercanos que hacían sombra, avanzó hacia la puerta trasera con decisión y se plantó frente a ella. Hizo caso omiso de las cámaras, que no podían verla y haciendo un gracioso movimiento de manos llamó a la oscuridad y se fundió con ella, penetrando por los resquicios del portón hasta el otro lado.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Greg lo miraba todo desde su posición. Estaba saliendo todo tal y como planeaba. Jackie era una estúpida advenediza no sabía donde se metía, él sí. Acabaría con ella, recuperaría el objeto y se ganaría a partir de ahora el favor de Cassandra y con ello el del Príncipe. Se convirtió en murciélago y entró por uno de los conductos de ventilación del edificio.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Recuperada ya la forma, Jade avanzó sigilosa por los pasillos. Todavía no se escuchaba a nadie. ¿Qué hacía allí? ¿Le habían tendido una trampa? No, Cassandra no le haría eso. Antes de irse la llamó y a solas con ella le contó todo lo que debía hacer. El objeto que buscaba era una antigua carta de un naturalista romano que hablaba en uno de sus viajes las curiosas prácticas en fiestas nocturnas de un conocido.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">«El Príncipe se enteró de eso mediante unos contactos en los yacimientos donde se encontró, y pensó que eso podría ponernos en peligro…» le dijo Cassie con su dulce voz.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">El documento se hallaba en uno de los laboratorios de aquel edificio, supuestamente extendido y sumergido en alguna bandeja donde lo estarían tratando contra el deterioro.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Todo era muy fácil, demasiado a su parecer. En seguida encontró la puerta de aquel laboratorio y no se sorprendió al ver quién había dentro. Greg.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade sonrió de placer. Al fin esa aburrida noche tendría algo de acción.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Oh, lo has encontrado —dijo ella con voz encantadora. No quería dar el primer paso—. Venga vámonos.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—No, no nos vamos. YO me voy —se acercó al recipiente que contenía la hoja de pergamino desquebrajado y lo sacó sin miramiento ninguno. Jade torció el gesto, levemente enfadada por cómo estaba estropeando el documento.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Te recuerdo que a mi no me ven las cámaras, a ti si —dijo ella mientras se acercaba y se sentaba en una mesa, despreocupada—. Creo que lo mejor es que me lo dieras y que salgamos fuera, ¿no crees?</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Greg gruñó mostrando sus colmillos.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Tu crees que soy estúpido o qué mierda te pasa? —dijo apretando los dientes—. No sé por qué Cassandra te llamó, yo podía hacerme cargo solo de esto.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—No —respondió escuetamente ella, y miró hacia el techo—. Realmente lo que Cassie quería era acabar contigo, quitarte del medio. No le agradas, en absoluto. Eso y… bueno… —sonrió—. Conseguir el documento que por cierto, se me olvidaba… —clavó sus ojos verde jade en él mientras tendía la mano—. Dámelo.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Greg vio a su propia mano moverse sin que él pudiese controlarla, alargándola para darle el documento a ella. En el último momento su voluntad se resistió y acabó propinándole un arañazo. Jade pudo esquivarlo a tiempo como para sólo recibir un pequeño roce, del que manó un pequeño hilo de sangre.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Oh, mira lo que has hecho —se lamentó la vampira recogiendo su mano derecha herida con la otra y encogiéndose de hombros—. Ahora no tendré más remedio que acabar contigo…</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em>.</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em>«Soy mi propia sombra…</em><br />
<em>Ha llegado tu final, no el mio…»</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em><br />
</em></span>
</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Oscuridad. Tinieblas. Vacío. Era tan densa que Greg podía tocarla con sus manos, sentir cómo penetraba en su interior. Ella estaba aún allí. No podía verla en esa negrura antinatural, pero lo sabía. Había intentado salir fuera del edificio y huir, pero ella lo había seguido y cuando encontró el lugar propicio extendió el manto de sombras sobre él.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Eres torpe… Dame ese documento y te dejaré ir; no sé en qué estado, pero por lo menos podrás seguir quejándote.<br />
Intentó moverse, pero sólo conseguía hacerse más daño. Pensó en transformarse, pero sólo conseguiría morir más rápido durante el proceso. Su idea absurda de contentar a Cassandra iba a acabar ahí, tenía que ser cobarde esta vez, entregarle la maldita carta…
</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade sonrió satisfecha. Estaba haciendo justamente lo que ella quería. Se acercó al cuerpo inmovilizado y le arrancó la carta de las manos cuando iba a entregársela. Dos tentáculos más se aferraron a él.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">—Ahora ya no me sirves, ni a mi ni a Cassandra ni a nadie. Buenas noches, Greg.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">La joven morena se alejó lentamente mientras oía un último crujido de huesos a su espalda.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em>.</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em>«Ya nada puede salvarme…»</em></span></p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt"><span style="color: #800000"><em><br />
</em></span>
</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Se encontraba de vuelta a España, en un vuelo nocturno. Cassandra asumió todas las responsabilidades de la muerte que ella misma había propiciado, la de ese incompetente que últimamente traía más que problemas.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade, o <em>Jackie</em> suspiró de alivio ya en su asiento de primera clase, mientras atravesaba el mar Mediterráneo de vuelta a casa. Una aventura absurda que le había quitado unos días preciosos. Sacó de su bolso de mano la primera edición de las <em>Rimas</em> de Bécquer que se había ganado y lo acarició amorosamente.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt;text-align: justify;text-indent: 15pt">De repente el teléfono móvil vibró y Jade comprobó que tenía un nuevo mensaje. Le habían asignado una nueva tarea: otra caza de sangre. Suspiró con pesar mientras cerró el viejo libro. Al parecer esa noche tampoco podría leer tranquila.</p>
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		<title>Una mano en la oscuridad</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jun 2007 10:09:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Alejandro]]></category>
		<category><![CDATA[Cassandra]]></category>
		<category><![CDATA[Jade]]></category>

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		<description><![CDATA[Aquí va otra sobre Jade y Cassandra, ante la curiosidad de MAI ^^ Aquí veremos a una Jade más &#8220;aniñada&#8221;, más inocente, herida y rota que la imgen habitual que se tiene de ella. He aprendido un poco más de historia, para ambientar un poco el pasado de Cassandra en su país natal respecto a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Aquí va otra sobre Jade y Cassandra, ante la curiosidad de <a href="http://www.freewebs.com/capixels/">MAI</a> ^^ Aquí veremos a una Jade más &#8220;aniñada&#8221;, más inocente, herida y rota que la imgen habitual que se tiene de ella.</p>
<p><span style="font-style: italic">He aprendido un poco más de historia, para ambientar un poco el pasado de Cassandra en su país natal respecto a las reglas de Vampiro&#8230; (aunque se haya demostrado poco en lo que he escrito hasta ahora, pues no me gusta mucho entrar en detalles que puedan ser erróneos, así que lo he dejado un poco sin fecha y lugar en el tiempo&#8230; pero me reservaré para un capítulo extra sobre la niñez de Cassandra u otro detalle). El nombre del Barco de Cassie se lo puso <a href="http://fantasydreams.phpnet.us/">Aradia</a> y significa &#8220;Estrella Fugaz&#8221; ^.^ (gracias sis!) Por cierto ni caso a mi italiano pésimo ayudado por traductor xD</span></p></blockquote>
<p><span style="font-style: italic"><span id="more-503"></span><br />
</span></p>
<h2>Una Mano en la Oscuridad</h2>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Empezó a llover aquella noche, de madrugada, como si las lágrimas del cielo quisieran borrar las de las mejillas de la joven acurrucada entre las basuras y las negras ratas de aquella calleja oscura. Lo que acababa de vivir era algo inimaginable, impensable; no, no podía ser. Su sire no podía haber<em> muerto.</em> El fuego que estaba terminando de consumir la casa que había compartido con él estos años no podía habérselo tragado también a él. Sus hermanas Zafiro y Esmeralda quizás hubieran salvado su pellejo, o quizás habían sido pasto de las llamas o las sombras… De todas maneras tampoco le importaba mucho saberlo…</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Alejandro… —musitó.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Alejandro… aquel que le había dado su nombre, al que ella le había dado todo su amor. Recordaba, mientras se clavaba las uñas en las manos, su sonrisa, su poesía… y también la forma en que no le había enseñado nada más de su nueva naturaleza, nada de utilidad. Se miró las manos con sendas marcas de sus propias uñas<span style="font-size: 1pt"> </span>—una de ellas también estaba chamuscada por el fuego—, y luego dirigió la vista hacia el cielo, sus lágrimas de sangre diluyéndose y dando un toque aún más siniestro a su hermoso rostro de ojos verdes. Más que nada, deseaba la verdadera muerte, aunque no sabía a ciencia cierta qué había tras ello.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Mi amor… —se dijo mientras intentaba incorporarse; empezaba a sentir una punzada de hambre. Su elegante vestido verde ahora eran solamente harapos, las ballenas de su hermoso corsé asomaban por las costuras rasgadas y quemadas, su largísimo cabello caía desgreñado como a una pordiosera—. ¿Por qué nos ha pasado esto? ¿Qué es lo que no me habías dicho…?</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Ya en pie, mientras intentaba ordenar sus pensamientos, dirigió una distraída mirada al final del callejón, que daba a una intrincada callejuela de la ciudad. Había alguien cruzado de brazos, esperándola.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Maldición —se dijo—. Ahora vienen por mí… ¿Por qué? ¿Qué es lo que les hemos hecho para que marcharan tras nosotros?</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Se dispuso a huir cuando las sombras, las mismas que ella había usado para asustar a sus víctimas y divertirse tiempo atrás, la agarraron por los tobillos y seguidamente se enroscaron por todo su cuerpo, inmovilizándola totalmente. La persona que se acercaba a ella desde el final de la calleja era claramente uno de la Estirpe, pero por su andar parecía que no tenía intención de hacerle daño, es más, cuando se acercó más pudo comprobar que tras el sombrero y el abrigo de fino paño había una hermosa mujer de piel color marfil y brillantes tirabuzones dorados que enmarcaban un rostro de ojos color amatista.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Quién sois? —se aventuró a preguntar la prisionera de las sombras.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Cassandra —respondió la mujer, que tenía una agradable voz, pero con un tinte extraño—. Tranquila, no te haré daño. Tú debes ser una de las chiquillas de Alejandro, ¿verdad? La de <em>Ojos de Jade</em>. Mmm… perfecto, me serás útil.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—¡¿Útil para qué?! —preguntó Jade, asustada. Todavía recordaba lo que había ocurrido horas antes.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—No conozco demasiado bien la ciudad —se limitó a decir—. Mi barco está en el puerto, y pronto se hará de día. —Con un gesto de la mano la mujer aflojó las sombras y dio la espalda a la joven, oteando al final de callejón.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade cayó al suelo y se quedó mirándola, entre asombrada y asustada. Su cabeza le decía que no la siguiera, que huyera de ella. Pero otra parte de ella le dijo que la acompañara, que si se quedaba allí acabaría como su sire.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Cassandra se volvió hacia ella con sutil gracia, y se acercó un par de pasos, arrodillándose junto a ella, como una madre hacia la hija que ha tropezado y llora de dolor y vergüenza.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Alejandro ha <em>muerto</em> —le dijo mirándola a los ojos fijamente—. Puedes hacer dos cosas, querida: quedarte aquí y acabar como él, o… —sonrió malévola—. Venir conmigo. Yo te enseñaré lo que no pudo él. Tu oscuridad será más que meras sombras chinescas, te lo aseguro. Y así, cuando tengas poder suficiente… podrás vengarte de todos ellos… como más te plazca… —le tendió una mano de largos y finos dedos con varias sortijas en cada uno—. Ven conmigo.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Venganza… eso era… vengaría a su amado Alejandro… sonriendo como nunca antes lo había hecho, una sonrisa cargada de ira, de odio, forzada, riéndose de si misma, del mundo entero, de lo que pudiera ocurrir… alargó su herida mano derecha y estrechó con fuerza la de Cassandra. Ésta, a la vez, apretó la suya, de manera que Jade casi gimió de dolor. El trato ya estaba hecho, debía cumplir con su parte ahora.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Os indicaré cómo llegar al puerto de la manera más rápida posible, seguidme —indicó levantándose a duras penas, resbalando con el agua de lluvia.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Necesitas alimentarte antes, pequeña —le dijo Cassandra mientras le daba su brazo para que se apoyara; con la ropa que llevaba podía pasar fácilmente por un hombre—. Deja que te consiga algo antes de irnos, no tardaremos mucho.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade empezó a vacilar mientras andaba por la calle levemente encharcada, aferrada al brazo de Cassandra. Era demasiado bueno para ser verdad. Parecía todo una mentira. Es más, esa mujer se había contradicho varias veces a si misma. Debía de estar engañándola, o tal vez la quisiera para algo aún más siniestro, un trofeo quizás.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Aleja esas ideas de tu cabeza —dijo como si le hubiera leído el pensamiento—, no voy a hacerte nada, de haberlo querido lo hubiera hecho antes, ¿no crees? ¿Para qué querría yo a alguien como <em>tú</em>?</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Porque estáis tan sola como yo, ¿verdad? —contestó Jade mirando al frente, hacia el final de la calle. Ya se veía el puerto.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Cassandra al escuchar esto se paró. Sonrió enigmáticamente mientras caminaba hacia una mendiga que dormitaba en un escalón.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Eh, despierta —llamó mientras la mortal salía de su ensoñación, cayendo en otra nueva, hipnotizada por sus ojos color amatista—. <em>Ven</em> conmigo.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Como movida por unos hilos invisibles, la mujer se acercó a Cassandra, con embeleso.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Tienes hambre? ¿O tienes frío? —le preguntó amablemente mientras la guiaba por una calleja contigua—. Tranquila, en mi casa mis criados te darán de comer y un sitio donde dormir.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Muchísimas gracias, señor —respondió agradecida la mujer, que creía por su aspecto que era un muchacho.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Ya a varios metros de la vía principal, Cassandra se paró, dando media vuelta para contemplar a la mendiga. Era una joven hermosa y bien proporcionada, aunque el estar en la calle la hacía parecer más entrada en años.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Aquí tienes —le dijo a Jade mientras un zarcillo de sombra sujetó a la víctima, que se revolvió inútilmente—. Creo que con ésta será suficiente. ¿No dejarás estropee esta ciudad tan preciosa con gente como ella, verdad? Mátala.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade dudó antes de acercarse. Aborrecía matar de aquella forma. No podía hacerlo…</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Demuéstrame lo que vales —le instó Cassandra—. Los débiles no nos sirven.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">La joven vampira se acercó y mirando antes a Cassandra con temor y odio, hundió con delicadeza sus colmillos en la muñeca de la mujer.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Siguieron caminando calle abajo, en silencio. Jade miraba al suelo, cabizbaja, observando cómo las pequeñas gotas de lluvia salpicaban el pavimento, todavía con el sabor ferroso de la sangre en sus labios. Serían como las 6 de la madrugada; aún estaba oscuro, pero pronto empezaría a clarear, y tenían que darse prisa; ya habían perdido mucho tiempo. Empezaba a amainar la lluvia, pero aún continuaban cayendo molestas gotas.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade ya podía ver el barco de Cassandra —una hermosa fragata llamada <em>Stella Cadente—</em> allá a lo lejos, recortada contra la luna en cuarto menguante. En el puerto las esperaba un ghoul junto a un bote para llevarlas hasta el navío, que se había quedado más atrás temiendo a los enemigos de la temible vampira en España.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Cassandra le hizo una seña al ghoul y añadió escuetamente:</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—<em>Andiamo, Giuseppe.</em></p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—<em>Sì, signora. Signorina,</em> <em>lascilo ad aiuti </em>—le dijo a Jade. Ésta miró a Cassandra como preguntando que qué le decía.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Sube, preciosa —le contestó sonriendo.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">El pequeño bote se deslizó sobre las calmas aguas del puerto de Málaga hasta el navío que esperaba cientos de metros mar adentro, creando una sutil estela que brillaba con el resplandor de la luna. Llegaron en minutos. No hablaron nada durante el trayecto; Jade se sentía culpable, Cassandra puede que también.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Con el mismo silencio Jade fue conducida al camarote de la <em>signora</em> del barco, cerrando ésta la puerta con llave tras entrar. Jade quedó de espaldas a ella, mirando al suelo con los ojos enrojecidos. A su alrededor miles de objetos, de recuerdos, de mapas y de instrumentos de navegación, relucían a la tenue luz de las velas, sobre estantes, en su escritorio de exótica madera.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Y bien… —dijo Cassandra rompiendo el silencio, era la única voz que escuchaba en español en bastante rato—. Ya estamos <em>en casa; </em>la <em>Stella Cadente</em> será ahora tu hogar. Espero que estés cómoda. Podrás dormir aquí conmigo —explicó con voz dulce mientras señalaba su cama con un leve gesto de la mano—. Queda poco para el amanecer y este es el lugar más seguro del barco.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Gracias —se limitó a contestar Jade.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Tardamos mucho en llegar, pero es normal ya que ni tú misma conoces tu ciudad natal… —dijo Cassandra con aire distraído mientras apartaba unos cuadernillos de su escritorio y abría uno más pequeño, anotando algo en él. Jade se volvió y observó con ojos vacíos cómo manejaba ésta la pluma, de manera rápida, su estilizada letra inclinada a la derecha. No entendía lo que escribía.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Es latín, querida —contestó sin mirarle—. ¿No sabes? Mmm… <em>Capisco</em>… —se dijo a si misma.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Cassandra…<span style="font-size: 1pt"> </span>—musitó Jade.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Cassie —corrigió—. Así me llamaba tu sire, aparte de <em>Amatista, </em>dejaré que me llames así<em>. </em></p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Qué habéis dicho? —inquirió la joven de ojos verdes.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Lo que has oído —respondió secamente mientras se levantaba de su escritorio—. ¿O acaso es que también tienes problemas de oído, chiquilla? ¿No te preguntas por qué se iba tantas veces <em>tu querido Alejandro</em> a Italia?</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—¡Maldita! ¡No le nombréis más! —gritó Jade mientras se abalanzaba contra Cassandra, loca de rabia, dispuesta a destrozarla con garras y colmillos. Cassie la esquivó fácilmente, dando un paso a la izquierda—. ¿Para qué me necesitáis? —se llevó las manos a la cabeza, estaba atrapada.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Soy vieja… —respondió Cassandra abrazándola—. Tal vez lo haya hecho por una cosa que se llama honor, compasión o sentimiento de culpa. Sea lo que sea estás aquí conmigo, y serás mi pupila.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Sentimiento de culpa? ¿Por qué? —preguntó mirándola a los ojos, teñido el verde de rojo.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—El motivo de que acabaran con Alejandro fue… que se vio conmigo anoche, pequeña —respondió volviendo la mirada—. Llegué a España para hablar con él de ciertos asuntos. Me querían a mí. Él… vosotras… estabais simplemente en medio.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Por qué ese interés en vos?</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Porque soy una conocida <em>antitribu</em> (como nos llaman ellos), porque he hecho muchas cosas en contra de sus intereses, porque pasaron cosas en el pasado que me hicieron pensar… ¡quién sabe en realidad…! —rió.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—¿Por eso es que vivís en el mar?</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—En el mar, en cada puerto… pero Sicilia es mi hogar. Ah… mi querida Siracusa —suspiró mientras se levantaba y con ella a Jade—. Algún día, te lo prometo, viviremos juntas allí donde estuvo mi antiguo hogar, haremos construir una inmensa mansión, y nos dará igual lo que hagan los demás sólo porque nuestro nombre será un sinónimo de <em>miedo</em>. Nadie más nos hará daño.</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">Jade sonrió forzadamente y dando un breve paseo por el cuarto, añadió con una extraña mueca de rabia y odio en su rostro:</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—Algún día yo volveré a mi casa, y entonces, todos los culpables lo pagarán caro, ¡lo juro por Dios!</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">—No jures en vano, <em>mi niña</em> —le aconsejó mientras se tumbaba en su cómoda cama de plumas, sonriendo como una madre lo haría a una hija traviesa—, ten los pies en el suelo. Tienes aún mucho que aprender…</p>
<p style="text-align: justify;text-indent: 15pt">
<p style="text-align: center" align="center">***</p>
<p><span style="font-style: italic"><br />
</span></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Cover Temp1</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jul 2007 22:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://eoj.monicang.com/2007/3/pesadillas/comics-cover-temp1/" title="Cover Temp1"><img src="http://eoj.monicang.com/files/archive/2007-07-10-eyesofjewels-jade-cassie-bg-res.jpg" alt="Cover Temp1" class="comicthumbnail" title="Cover Temp1" />
</a></p>Bueno bueno! por fin me decidí poner mi comic aquí, no sé por qué, la verdad XD pero espero que así sea leído más que por los 5 cariñosos monos de habla hispana más la tira de gente en DA en inglés o.O Esop! XD Esta es la portada, La protagonista, Jade, mi querida vampira [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://eoj.monicang.com/2007/3/pesadillas/comics-cover-temp1/" title="Cover Temp1"><img src="http://eoj.monicang.com/files/archive/2007-07-10-eyesofjewels-jade-cassie-bg-res.jpg" alt="Cover Temp1" class="comicthumbnail" title="Cover Temp1" />
</a></p><p><strong></strong> Bueno bueno! por fin me decidí poner mi comic aquí, no sé por qué, la verdad XD pero espero que así sea leído más que por los 5 cariñosos monos de habla hispana más la tira de gente en DA en inglés o.O</p>
<p>Esop! XD</p>
<p>Esta es la portada, La protagonista, Jade, mi querida vampira jeje y su mentora, Cassandra, la vieja matusalén XD Ambas son Lasombras <img src='http://eoj.monicang.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </p>
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		<title>Pesadilla #1 Adaptación</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Jul 2007 22:01:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://eoj.monicang.com/2007/3/pesadillas/pesadilla-1-adaptacion/" title="Pesadilla #1 Adaptación"><img src="http://eoj.monicang.com/files/archive/2007-07-11-eyesofjewels_01.jpg" alt="Pesadilla #1 Adaptación" class="comicthumbnail" title="Pesadilla #1 Adaptación" />
</a></p>EoJ #1 Espero que os guste ^^]]></description>
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</a></p><p><strong>EoJ #1 </strong><br />
Espero que os guste ^^</p>
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		<title>Pesadilla #2 Un Sueño Pesado&#8230;</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Nov 2007 00:20:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cassandra]]></category>
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		<description><![CDATA[EoJ #2
Cassandra in EoJ seems a bit stupid, but it's funny XD
EoJ Nightmare #2 A Deep Dream

They says that the methuselahs have very long lethargy...
##
Servant: Cassandra... My Lady...
##
Servant: The Prince call you, it's 3:00 AM!!
##
Servant: *Argh! mmmh!!*
##
Cassandra: Gods! how late! ...What happened here? ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://eoj.monicang.com/2007/3/pesadillas/pesadilla-2-un-sueno-pesado/" title="Pesadilla #2 Un Sueño Pesado&#8230;"><img src="http://eoj.monicang.com/files/archive/2007-11-11-eyesofjewels_02.jpg" alt="Pesadilla #2 Un Sueño Pesado&#8230;" class="comicthumbnail" title="Pesadilla #2 Un Sueño Pesado&#8230;" />
</a></p><p>&#8230;</p>
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		<title>Especial 1 &#8211; Navidad</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Dec 2007 22:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
				<category><![CDATA[Especial]]></category>
		<category><![CDATA[Cassandra]]></category>
		<category><![CDATA[Galatea]]></category>
		<category><![CDATA[Jade]]></category>
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		<description><![CDATA[<p><a href="http://eoj.monicang.com/2007/3/especial/especial-1-navidad/" title="Especial 1 &#8211; Navidad"><img src="http://eoj.monicang.com/files/archive/2007-12-20-esp-navid.jpg" alt="Especial 1 &#8211; Navidad" class="comicthumbnail" title="Especial 1 &#8211; Navidad" />
</a></p>Los Jade y Cassie no tienen reflejo! Quería subir los que venían antes de este, pero al final resultó que se retrasarán más&#8230; Feliz Navidad!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://eoj.monicang.com/2007/3/especial/especial-1-navidad/" title="Especial 1 &#8211; Navidad"><img src="http://eoj.monicang.com/files/archive/2007-12-20-esp-navid.jpg" alt="Especial 1 &#8211; Navidad" class="comicthumbnail" title="Especial 1 &#8211; Navidad" />
</a></p><p>Los Jade y Cassie no tienen reflejo!</p>
<p>Quería subir los que venían antes de este, pero al final resultó que se retrasarán más&#8230; <img src='http://eoj.monicang.com/wp-includes/images/smilies/icon_sad.gif' alt=':(' class='wp-smiley' />  Feliz Navidad!</p>
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		<title>Una noche en Siracusa…</title>
		<link>http://eoj.monicang.com/2008/relatos/una-noche-en-siracusa/</link>
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		<pubDate>Mon, 18 Feb 2008 10:12:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Cassandra]]></category>
		<category><![CDATA[Jade]]></category>
		<category><![CDATA[Lucretia]]></category>

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		<description><![CDATA[Escrita por gusto, tal vez os entretengáis con esta historia, en la que Cassandra cuenta cómo la Abrazaron. Un pequeño &#8220;peplum&#8221;, mezcolanza de términos y mitologías tanto griegas como romanas, con toda una fiesta vampírica, donde plasmo algunas de mis conjeturas de cómo debió de ser su vida en esta época, usando como curiosidad algunas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Escrita por gusto, tal vez os entretengáis con esta historia, en la que Cassandra cuenta cómo la Abrazaron. Un pequeño <em>&#8220;peplum&#8221;</em>, mezcolanza de términos y mitologías tanto griegas como romanas, con toda una fiesta vampírica, donde plasmo algunas de mis conjeturas de cómo debió de ser su vida en esta época, usando como curiosidad algunas cosas que escritores de la época narraron de &#8220;extrañas fiestas&#8221;&#8230; nada de profundidad, he tratado de que sea ligera, al igual que si fuera una leyenda de Bécquer. Espero que os guste ^^</p>
<p style="line-height: 150%; margin-top: 0pt; margin-bottom: 0pt;">Como siempre, estoy abierta a comentarios ^-^ Gracias</p>
</blockquote>
<p style="line-height: 150%; margin-top: 0pt; margin-bottom: 0pt;"><span id="more-507"></span></p>
<h2 style="margin: 0pt 0pt 0.0001pt; line-height: 150%;">Una noche en Siracusa…</h2>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Cassandra, me gustaría que me dijeras una cosa —pidió Jade mientras observaba en la cubierta la estela que a su paso dejaba la <em>Stella Cadente</em>. Una pálida luna brillaba temblorosamente entre las nubes, alumbrando con su pálida luz, como si fueran pinceladas de pintor, las crestas de las olas. El barco se mecía suavemente, una sensación nueva a la que poco a poco la joven se iba acostumbrando.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Sabes que puedes pedirme lo que quieras, preciosa —contestó Cassandra con una sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Me gustaría que me contases… cómo llegaste a ser lo que eres…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Mi abrazo… —murmuró la rubia mujer colocándose a su lado.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Sí.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Hace mucho de eso —dijo, empezando a desempolvar los grandes volúmenes que conformaban su antiquísima memoria—. Y hay cosas que no recuerdo muy bien. Pero quizás aprendas algo de ello.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">La joven de ojos verdes le dio las gracias acompañando las palabras con un leve gesto de respeto y admiración.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Primero deberás saber que yo nací hace más de dos mil años, bastante lejos de aquí… —susurró. Sus cabellos ondeaban al viento, revoloteando inquietos y cubriendo en parte su misterioso rostro de alabastro. Jade se los había recogido sobre su hombro, y permanecía atenta, queriendo centrarse en Cassandra para no poder recordar. Quería olvidar. Hacía días que estaban en la mar y la soledad que sentía en su interior cada vez la hería más.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">»Otra cosa que deberías saber es que tu sire no fue el primero que me llamó <em>Amatista</em>…</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">211 a.C.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Empezaba a anochecer. Cassandra contemplaba el sol desaparecer entre las montañas, tras de si. Veía el mar adquirir un brillo anaranjado; las olas rompían espumosas en los acantilados de la isla de Ortigia. El fuerte viento la inclinaba peligrosamente hacia el precipicio, conseguía que lagrimearan sus ojos, que su cabello dorado azotara su rostro, que su túnica de sacerdotisa se pegara a su cuerpo como si fuera una mortaja manchada de sangre. Llevaban casi veinte años de asedio. Ella había nacido hace unos quince, por lo que podría decirse que la guerra era parte de ella. Servía como sacerdotisa de la diosa Artemisa en el templo de Ortigia desde los siete años. Su madre había muerto hace poco, mientras daba a luz a un hermano que también murió.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Mientras observaba el horizonte llegó a la conclusión de que estaba harta; harta de huir, cansada de la guerra. Y ahora los habían vencido. Venían por ella para tomarla como esclava; su padre había apoyado a los cartagineses y ya se lo hicieron pagar caro.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Dejó caer al suelo la espada que tanta sangre romana había derramado mientras huía. Su carcaj estaba vacío y había arrojado el arco de cuerno más atrás contra un soldado, hiriéndole en la cabeza y tal vez matándolo.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Suspiró, entrecortadamente, con el corazón encogido. Iba a morir, lo sabía. Su vida no valía nada. La agarraron entre dos hombres, uno de cada brazo. Esperó el golpe mortal. Pero no pasó nada. Simplemente la empujaron.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Mientras la arrastraban, encadenada, hacia esa galera llena de trofeos, miró hacia atrás, hacia aquella que había sido su tierra, la que la vio nacer. Lloró; se mordió los labios. Tenía que ser fuerte. Tenía que volver… regresar y vengarse.</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Parece que somos lo que somos por nuestra desgracia —comentó Jade encogiéndose de hombros.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—En aquel momento sí que lo vi como una desgracia, una deshonra. Me humillaron de maneras que no sería propio contarte, pero te lo puedes imaginar. Fui tratada como un perro, un animal. Aún peor que eso, un miserable trofeo de guerra que desfilaría entre los vencidos para que un tratante me escogiera y me llevara a cualquier otro sitio aún más denigrante… pero bueno, creo que me ando por las ramas, querida —se disculpó con una risa desganada, llena de recuerdos.</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Lucretia Flavia, había concretado con un esclavista una cita privada en medio de la noche para que le mostrara sus nuevas mercancías; la que más le llamó la atención fue la joven siciliana, que desnuda, fue obligada a empellones a desfilar ante la señora junto a otras mujeres, la mayoría africanas y griegas. Lucretia parecía tener interés en sus formas, en su largo cabello de oro, que aunque estaba enmarañado y sucio, resplandecía a la luz del aceite de las lucernas. La dama era una matrona rica, que vivía en una hermosa villa a las afueras de Roma, viuda desde hace unos años.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—No creas que siendo mi esclava te trataré como a ésos —dijo señalando a los porteadores de su litera. Cassandra caminaba junto a ella, cabizbaja. Empezaba a anochecer—. Tengo otra función para ti, pero eso dependerá, por supuesto, de si sabes controlarte… Ser una prisionera de guerra es más difícil de lo que te imaginas… —calló unos segundos, deleitándose en el brillo de sus anillos dorados, en el rumor de las pisadas de sus esclavos—. Me han dicho que mataste a muchos soldados cuando tomaron Siracusa… —Cassandra no contestó—. Te he hablado, <em>esclava</em>.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Tengo un nombre —respondió desafiante la muchacha.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—El que yo te ponga —sonrió la mujer—. Mírame a los ojos —le ordenó a su esclava. Cassandra le devolvió la mirada, cargada de odio—. Veo fuego en ellos —dijo la matrona—. Veo un fuego púrpura que los tiñe de color vino. Te llamaré <em>Amethystos</em></p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Es griego —contestó Cassandra—. Curioso que me deis un nombre en esa lengua. No me gusta lo que significa. Mi verdadero nombre es Cassandra.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Como la hija del rey Príamo de Troya, la que podía ver el futuro, pero a la que nadie hacía caso. No me gusta, Amethystos.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—De acuerdo… llamadme como gustéis. La piedra de un borracho…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—¡No insultes a los dioses, esclava! ¿No eras acaso sierva de uno de ellos? —inquirió la romana, incorporándose en su litera.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—De Artemisa<em>, vuestra Diana</em>, cuyo templo guardé asesinando a quince romanos como vos —se sacudió entre sus cadenas; no podía mover los brazos, los tenía inmovilizados—, que al atraparme me golpearon y me violaron. ¡Me quitaron mi virtud y me avergüenzo por ello! —gritó, llena de rabia—. Ya no podré servir más a Artemisa…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Pobre Amethystos… —se lamentó Lucretia, tal vez sinceramente—. Te propongo un trato; serás mi dama de compañía, así no te tratarán como una simple esclava de la cocina, lo compartirás todo conmigo…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—¿Y qué beneficio obtenéis de mí? —soltó la esclava.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Quizás más de lo que tú creas, Cassandra…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">La joven se miró las manos encadenadas y apretando los puños, sonrió desganada. Lucretia habría ganado esta vez…</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Amethystos… <em>Amatista</em>… —murmuró Jade.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Se dice que Dionisos deseaba a una doncella llamada Amethystos, la cual quería permanecer casta —relató Cassandra, como aprendido de memoria—, por lo que pidió ayuda a Artemisa, que la transformó en una roca cristalina. Cuando Dionisos lo descubrió derramó vino sobre la roca, tiñendo sus cristales de color púrpura.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Hermosa historia.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Pero Artemisa no se compadeció de mi —continuó como si no la hubiese escuchado, absorta—. De alguna manera tuve que agraviarla para que me hiciera padecer tanto mal. Pero eso ya no importa… la he olvidado y ya no es nada para mi.</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">La villa de Lucretia era sencilla por fuera, pero terriblemente fastuosa por dentro. Sin embargo Cassandra todavía no había podido contemplarla; la habían llevado primero a las dependencias de los esclavos, donde volvieron a inspeccionarla y lavarla. Antes de que terminara de vestirse con la áspera túnica que le dieron, una mujer mayor entró en el cuarto y con su fuerte acento tracio empezó a regañar a los esclavos que se habían llevado a la joven siciliana, llevándosela luego agarrada del brazo al mismo cuarto de Lucretia.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Parece que mis esclavos no debieron de entenderme cuando les dije que <em>eras para mí </em>—dijo Lucretia desde el otro lado de la habitación. Estaba alimentando a un enorme felino que le hacía fiestas, inofensivo, a merced de la extraña mujer.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Cassandra, asustada y desubicada, se acercó hacia ella. A la luz de los candiles su cabello oscuro relucía, desparramándose sobre sus delicados hombros. No tendría más de treinta años, aunque en sus ojos color avellana podía ver un saber infinito, una malicia oculta tras su melosa máscara de viuda rica. Sin querer caer en faltarle el respeto, bajó la vista, levemente ruborizada.</p>
<div class="wp-caption alignright" style="width: 139px"><img src="http://pixel.monicang.com/files/2010/11/lucre-cass.gif" alt="Cassandra y Lucretia" width="129" height="248" /><p class="wp-caption-text">Cassandra y Lucretia</p></div>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—No lo hagas —le dijo la mujer mientras acariciaba a la fiera tras las orejas—. Mírame, Amethystos. —Cassandra obedeció y le devolvió una mirada cansada y abatida—. No quiero que el fuego de tus ojos se apague —le dijo sonriendo—. Prefiero la mirada desafiante de la esclava que compré.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—¿Es que no sigo siéndolo?</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Ahora serás como una hermana, como una hija. Irás conmigo siempre, me seguirás y aprenderás de mí. Tú no eres como los otros, lo he visto. Has nacido para ser lo que quiero que seas…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—No os entiendo —balbució la joven, que se había quedado atrapada en los ojos de su señora. Lucretia se acercó lentamente a su rostro, acariciándolo con unas suaves manos que a la joven se le antojaron frías.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Te ofrezco la inmortalidad… —le susurró al oído.</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Te ofreció compartir su maldición.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Podría verse así —contestó Cassandra—. Sin embargo para mí supuso el ser igual a los dioses, tener su poder y señorío. Mi venganza, si era inmortal podría vengarme de la manera más terrible de los romanos, volver a mi tierra y ser&#8230; feliz…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—El Abrazo… se me prometió la felicidad y sólo obtuve desdichas —rió Jade.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—No todo son desdichas, aunque si es cierto que durante mi existencia he sufrido mucho, al igual que he gozado de cada noche, de la pálida luz de la luna, de las temblorosas estrellas…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">»Pero continuemos, de nuevo mi mente empieza a divagar como la de una anciana…</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Durante el día estaba estrictamente prohibido ver a Lucretia. Dos de sus sirvientes más fieles se encargaban de sus finanzas durante la mañana, informándola nada más caer el sol con gran devoción. Cassandra dormía gran parte de la mañana para poder acostumbrarse al extraño horario de su ama. No solía hacerle muchas preguntas, pero oyó una vez decirle que el sol bronceaba demasiado su piel y que no quería parecerse a las esclavas africanas. Un comentario que no la convenció lo suficiente.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Amethystos era como un juguete para Lucretia. Ella misma la peinaba, la perfumaba, elegía su ropa y sus alhajas. Una noche le regaló un precioso collar de oro que decían que era de Tarsis, una de sus más preciadas joyas.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">A la vez que iba refinándose, acostumbrándose a la vida regalada, iba aprendiendo. Lucretia le enseñó siete lenguas, perfeccionando el par que Cassandra había hablado desde niña. Pronto ella llegó a ocuparse de los recados más importantes de la señora, que más que ama, era ahora como una especie de madre para ella, hermana, amante. Siempre se había preguntado si Lucretia tuvo o no hijos, qué harían y dónde vivirían ahora, pero acto seguido bebía un sorbo de su aromático vino, miraba sus preciosos anillos traídos de Egipto, y tras volver la vista a los ojos avellana de Lucretia, se olvidaba de aquellas nimiedades.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Así habían pasado casi diez años. Diez años de aprendizaje, de fiestas y excesos. Y Cassandra había madurado como las uvas, creciendo hermosa, como una Venus mortal… por el momento.</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Qué fue de Lucretia, quién fue antes, jamás lo supe. La verdad es que creo que es mejor tener un gran secreto, ¿no crees que así intriga más la historia?</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—No sería intriga, si no desconfianza hacia esa persona lo que tendría yo —contestó Jade volviendo sus relucientes ojos al mar.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Sin embargo, es mejor no decir a contar una mentira, cosa que creo es lo que te hizo Alejandro…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Te dije que no le nombraras más, continúa con la historia… —siseó la joven morena visiblemente enfadada, cosa que Cassie pudo distinguir claramente en su voz, en como contrajo las manos y apretó los puños.</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Aquella noche sería la que tanto había esperado. Su inmortalidad.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Ya has crecido lo suficiente… sí… toda una mujer… —le dijo Lucretia sonriente, peinándola y colocándole una diadema cuyo brillo nada tendrían que envidiarle sus hermosos bucles dorados—. Hoy es tu noche, una noche muy especial para ti. Esta noche serás ante todos <em>mi hija</em>.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Su hija… Cassandra no cabía en si de júbilo. Cerró los ojos y se llevó una mano a los labios tratando de ocultar su sonrisa. Tras darle un beso en los labios y dejarla allí con sus criadas, Lucretia salió de la habitación, donde la esperaba un esclavo con su adorado felino. Éste la recibió con un ronroneo.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Las puertas se cerraron y todo volvió a estar en silencio, escuchándose sólo el murmullo de los vestidos y los pasitos de las esclavas. Era todo como un sueño. Cuando fuera inmortal se vengaría por todo lo que le habían hecho, acabaría con todos y les arruinaría la vida de la forma más cruel posible, como hicieron con la suya y la de su pueblo.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">De nuevo las puertas se le abrieron, esta vez a su paso. Cruzó el amplio patio hasta el<em> cenaculum</em>, donde ya antes de entrar escuchó el rumor de los invitados y la música. Una de las sirvientas le abrió la puerta, y al entrar todos los invitados se quedaron en silencio, mirándola y valorando su aspecto. Cassandra iba vestida de violeta y blanco, su belleza sencilla como una azucena. Lucretia se acercó a ella y le dio dos besos, tal y como mandaba el protocolo, y le dejó colocarse junto a ella. Embargada por la emoción, la joven Amethystos no se dio cuenta de que entre los bailes y el desenfreno de la fiesta ninguno de los invitados comía ni bebía. De hecho, la mayoría de los que lo hacían iban a una pequeña habitación llamada <em>vomitorium</em> y volvían.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Cuidado con Luciano —le advirtió Lucretia a su izquierda, mientras se llevaba una copa a los labios sin beber—. Es sólo un guerrero, no tiene seso alguno… dicen que estaba con los cartagineses…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—¿Y ese otro? —señaló la joven torciendo el gesto hacia un hombre bastante alto y de cabello de paja.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Mal asunto, no sé por qué lo he invitado —contestó—. De todas formas si no lo hacía ya hubieran empezado a hablar mal de mí…</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Cassandra, sin hacerle caso, continuaba dando pequeños pellizcos aquí y allá entre los exóticos platos y seguía con la mirada el ir y venir de los numerosos sirvientes, que recogían lo que sus amos habían dejado caer al suelo con presteza.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">La velada continuó como un torbellino, con sus chillones colores y música dando vueltas dentro de la cabeza de la joven, y tras la comida principal llegó la hora de los postres. Cassandra ya estaba cansada, quería retirarse, pero Lucretia se lo impidió con gesto de su mano.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Lo mejor no había empezado todavía, pudo leer en la expresión de su rostro.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">«La inmortalidad» se dijo Cassandra.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Lucretia dio unas palmas y casi la totalidad de los esclavos se retiraron, quedándose sólo como unos cinco. Los ojos de los invitados se volvieron casi al unísono hacia la puerta principal, donde tres negros traían en brazos una enorme bandeja plateada, donde una joven desnuda, rodeada de copas labradas y portando una cratera, se contoneaba y gemía extasiada por el efecto de alguna droga. Los negros dejaron la bandeja en el centro de la mesa baja, y la joven, danzando y lanzando miradas lascivas, iba llenando las copas para los invitados con un líquido carmesí más espeso que el vino.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">«La ambrosía» se dijo Cassandra, estremecida por el placer, por ver su inmortalidad tan cerca.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">La joven, con una burla, pasó a su lado sin dejarle ninguna copa, sólo le dio una a Lucretia, que volvió su rostro hacia ella llena de comprensión.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Tu momento llegará —le dijo con una sonrisa.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Cuando la esclava apuró la cratera Lucretia le señaló uno de los invitados, al que la joven ebria se entregó, abrazándole y besándole. Éste tumbó a la joven sobre el lecho, hundiendo su rostro en su pecho.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Otra palmada. Los negros dejaron dentro esta vez a varias muchachas y muchachos jóvenes, uno o dos por cada invitado, todos llorando y suplicando, algunos resignados miraban a los que iban a ser entregados, pensando en que después todo habría pasado. Cassandra miró a las niñas con tristeza, tendrían la misma edad que ella cuando entró en aquella casa. La sala quedó en silencio, los negros cerraron esta vez la puerta y se quedaron tras ella para evitar que nadie escapara.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Lucretia sonrió, y tras repartir a los esclavos entre los invitados para su disfrute se volvió a Cassandra.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—¿Estás preparada? —le preguntó con una medio sonrisa. La joven amatista asintió, esperando como que algún dios bajase y le entregase el preciado don.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Si —respondió, su voz amortiguada por los gemidos de los esclavos en aquella extraña orgía.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">La matrona, besándola en la frente, y recostándola con cuidado, hundió sus colmillos en el cuello de la joven, que tarde se había dado cuenta del precio de su inmortalidad.</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—La muerte, la <em>muerte</em> para ser <em>inmortal</em> —susurró Jade mirando hacia las estrellas y soltando lo que parecía un dolido suspiro.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Sí —sonrió Cassandra.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Y te ríes, maldita… ¿qué supuso para ti?</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Lo que me llevó a resistir en aquel momento fue obviamente la venganza, el deseo de poder acabar con todos, de matarlos de la forma más cruel… eso fue lo que Lucretia vio en mí, lo que podría atarme a ella.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">»Mientras me<em> besaba</em>, sentí una cálida corriente manar dentro de mí, que me llenaba con la fuerza de un poderoso torrente. Pero no, no era la energía la que fluía hacia mí, si no que se me escapaba. Pero yo no me daba cuenta de eso. El placer del momento me estremecía, como podría haberlo hecho un amante con sus caricias…</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Boqueando, tratando de aferrarse a la vida, Cassandra miró con ojos vacíos a Lucretia, que se limpiaba los labios con el dorso de su mano. Acto seguido se mordió la muñeca y le dio beber de ella a la joven, cuyos ojos amatista empezaban a apagarse.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Bebe, pequeña, bebe el néctar de los dioses.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">¿En qué se convertiría tras ello? ¿Tendría que hacer ella lo mismo? ¿Alimentarse de otros? ¿Olvidar el gusto de la comida que durante aquellos años, había llenado su paladar con sus exquisitos sabores? Pero el sentimiento más negro, la promesa que se había hecho, la llevó a aceptar aquella mano, a beber de ella, y fue Lucretia la que tuvo que retirarla para evitar que siguiera bebiendo.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Cassandra sintió cómo moría, cómo su joven corazón dejaba de latir… todo había sido una mentira… Inclinó la cabeza y se dejó llevar por Thanatos.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Despertó con un hambre terrible. A su alrededor los frescos, las coloreadas cortinas alumbradas con la cálida luz de las lucernas, <em>todo</em>, se arremolinaban, en miles de centelleantes colores, todo totalmente nuevo. Había llegado de nuevo la noche. Lucretia apareció por la puerta llevando de la mano a un jovencito.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Si puedes, no lo mates —dijo cerrando la puerta tras de si. Cassandra en principio no la comprendió, pero algo la llevó a saltar sobre él y alimentarse con un ansia casi animal. No bastó uno, si no tres, antes de que Lucretia entrase de nuevo para no salir, al menos por el momento.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">»¿Qué sientes? —le preguntó sonriendo mientras se sentaba junto al tocador de la habitación. Cassandra no lo había notado antes, quizás porque había pasado a su lado, pero vio cómo no se reflejaba en él. Asustada, se acercó hacia ella y se recostó en su hombro, y con asombro contempló el espejo vacío. Ninguna de las dos aparecía en el.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Vacío —contestó Amethystos con un hilo de voz.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Eso suele pasar al principio… —respondió dulcemente—. ¿Sabes? A los demás les gustaste. Mucho. Nos hace falta gente como tú, ¿sabías?</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—Pero… ¿para qué? —preguntó Cassandra desembarazándose de ella y volviendo la espalda al espejo—. Dime… ¡¿qué somos?!</p>
<p style="text-align: center; text-indent: 27pt;" align="center">***</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—¿Qué somos…? —dijo Jade tras un momento de silencio—. ¿Lo sabes ya?</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">—<em>Vampyrus</em>… eso fue lo único que me contestó.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">»No sabría decirte si ella fue o no una buena maestra para mí. De hecho, esta nueva vida era vacía y fría, sin sentido. Y más de una vez me planteé salir a ver al sol naciente por última vez. Y <em>morir</em> por fin. Pero no lo hice… lo que me llevó sobrevivir hasta hoy fue una promesa que me hice a mi misma… pasar una noche más en Siracusa.</p>
<p style="text-align: justify; text-indent: 27pt;">Cassandra descendió hasta su camarote, cerrando las puertas a su paso. Jade se quedó admirando la luna unos instantes más. Pronto, muy pronto, llegarían a su destino.</p>
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		<title>Pesadilla #6 Noctámbulos III</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Mar 2008 22:54:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
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		<title>Pesadilla #7 Okupas</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Mar 2008 22:59:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
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</a></p>Lo bueno de tener a Cassie en casa es que puede llegar a ser muy bestia y viene de lujo llegado el caso&#8230; lo malo&#8230; ¡la sangre de un matusalén es muy apetitosa para ciertos indeseables!]]></description>
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</a></p><p>Lo bueno de tener a Cassie en casa es que puede llegar a ser muy bestia y viene de lujo llegado el caso&#8230; lo malo&#8230; ¡la sangre de un matusalén es muy apetitosa para ciertos indeseables!</p>
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		<title>Pesadilla #8 Inofensiva&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Apr 2008 23:03:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>MonicaNG</dc:creator>
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</a></p>A veces me pregunto qué ve Cassie en Jade, pero bueno&#8230; diremos que es vínculo, nada más xD Y sobre el &#8220;creo que me debías algo&#8221;&#8230; ejem&#8230; xD]]></description>
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</a></p><p>A veces me pregunto qué ve Cassie en Jade, pero bueno&#8230; diremos que es vínculo, nada más xD<br />
Y sobre el &#8220;creo que me debías algo&#8221;&#8230; ejem&#8230; xD</p>
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